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El Instituto Nacional de Aprendizaje fue
creado mediante la Ley No. 3506 del 21 de mayo de 1965, con el propósito de
brindar un servicio público de formación profesional para aprendices y la capacitación
de trabajadores en servicio, tanto del sector público como del sector privado, bajo la
responsabilidad del INA, entidad autárquica, descentralizada, con
responsabilidad jurídica estatal, patrimonio propio y regida por el derecho
público, (La Gaceta No. 15).
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En febrero de 1986 la Junta Directiva
del Instituto Nacional de Aprendizaje INA, decide crear la Dirección
Regional Huetar Norte, cumpliendo con el decreto de regionalización número
160-68 de 1985, emanado por el Presidente de la República y el Ministerio
de Planificación Nacional y Política Económica (MIDEPLAN), trasladando la
Dirección Regional ubicada en Naranjo a Ciudad Quesada. Esta nueva Dirección Regional atendería
las necesidades de capacitación de los cantones de San Carlos, Guatuso y
Los Chiles y los distritos de Río Cuarto de Gracia, Peñas Blancas de San
Ramón, Sarapiquí de Alajuela, la Virgen y Puerto Viejo de Sarapiquí. Posteriormente, en el año 1988, se le
adhiere el Cantón de Upala y en 1989 se complementa el Cantón de Sarapiquí,
cuando se atiende también el distrito de Horquetas.
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Conviene resaltar el apoyo que como
miembros de la Junta Directiva del INA en esa oportunidad, prestaron para
tal iniciativa el Sr. William Quesada, de origen sancarleño, y los señores
Roger Madriz, Julio Molina y en forma especial el Sr. Ulises Otárola
Fallas, quien a la postre se convirtió en el primer Director de la nueva
Dirección Regional.
Otra razón importante, además del
mencionado decreto, era que la atención de la Zona Norte resultaba incómoda
y sumamente onerosa para la Institución si se hacía en Naranjo.
No obstante que la instalación de la
nueva Dirección Regional no se dio en virtud de movimientos comunales que
pretendieran la traída del INA a la Zona Norte, esta recibió una acogida
calurosa por parte de la población.
Es preciso mencionar la apertura y anuencia de colaboración de
fuerzas vivas de las comunidades, se contó así con ofrecimientos de
terrenos para que el INA desempeñara sus funciones en Fortuna, Aguas
Zarcas, Santa Rosa de Pocosol y Ciudad Quesada
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Conviene resaltar el apoyo que como
miembros de la Junta Directiva del INA en esa oportunidad, prestaron para
tal iniciativa el Sr. William Quesada, de origen sancarleño, y los señores
Roger Madriz, Julio Molina y en forma especial el Sr. Ulises Otárola
Fallas, quien a la postre se convirtió en el primer Director de la nueva
Dirección Regional.
Otra razón importante, además del
mencionado decreto, era que la atención de la Zona Norte resultaba incómoda
y sumamente onerosa para la Institución si se hacía en Naranjo.
No obstante que la instalación de la
nueva Dirección Regional no se dio en virtud de movimientos comunales que
pretendieran la traída del INA a la Zona Norte, esta recibió una acogida
calurosa por parte de la población.
Es preciso mencionar la apertura y anuencia de colaboración de
fuerzas vivas de las comunidades, se contó así con ofrecimientos de
terrenos para que el INA desempeñara sus funciones en Fortuna, Aguas
Zarcas, Santa Rosa de Pocosol y Ciudad Quesada.
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Se instalaron las oficinas de la nueva
Dirección Regional en una oficina cedida por la Municipalidad de San
Carlos, lugar en que se contó con el apoyo decidido de insignes
colaboradores como la señora Elsy Hidalgo, los señores Cosme Mejías y
Alvaro González, quienes como miembros de la Municipalidad de San Carlos,
prestaron el apoyo requerido para la labor que recién se iniciaba en el
Zona Norte. Según se ha mencionado, inició sus labores en la Municipalidad
de San Carlos, con 7 funcionarios administrativo docente, de los cuales 4
procedían de Naranjo y 3 fueron contratados en la zona, para cubrir la
citada área de trabajo
Pese a la mencionada colaboración, se
mantenían algunos problemas que dificultaban la agilización esperada en el
quehacer institucional, ya que las bodegas de materiales didácticos seguían
estando en Naranjo. En virtud de
subsanar esta situación se logra un convenio con el Instituto Tecnológico
de Costa Rica (ITCR), y la sede Regional del INA se establece a partir de
setiembre en las instalaciones del ITCR en Santa Clara de San Carlos,
aunque en abril del mismo año se habían logrado trasladar las bodegas a
dicho lugar.
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Si bien se logró instalar las oficinas
administrativas adecuadamente, el INA no disponía de ningún local apropiado
para impartir las acciones formativas.
Estas se desarrollaban en locales comunales o de otras
organizaciones, que por lo general no cumplían requisitos mínimos para
impartir capacitación. Desde esa
época se inició el esfuerzo por contar con instalaciones propias
adecuadas. Como primer iniciativa se
trató de establecer un convenio con el Colegio Técnico Regional de San
Carlos (COTAI) pero aunque el mismo fue firmado, nunca se pudo concretar.
En 1990 el INA adquirió un terreno
ubicado en el Centro de Ciudad Quesada.
En 1992 se inicia la construcción del mismo que albergaría tanto las
oficinas administrativas como aulas y talleres adecuados para impartir capacitación. Luego de 2 años en febrero de 1994 se
traslada la Dirección Regional del INA a Ciudad Quesada. La
gran demanda de servicios de capacitación que experimentó la Sede Regional
a partir de su apertura, hizo que en muy poco tiempo las expectativas de
atención del Centro Regional fueran superadas, observándose un déficit de aulas y talleres, para atender
la alta demanda de capacitación que tenía el INA.
En 1990 el INA adquirió un terreno
ubicado en el Centro de Ciudad Quesada.
En 1992 se inicia la construcción del mismo que albergaría tanto las
oficinas administrativas como aulas y talleres adecuados para impartir
capacitación. Luego de 2 años en
febrero de 1994 se traslada la Dirección Regional del INA a Ciudad Quesada. La
gran demanda de servicios de capacitación que experimentó la Sede Regional
a partir de su apertura, hizo que en muy poco tiempo las expectativas de
atención del Centro Regional fueran superadas, observándose un déficit de aulas y talleres, para atender
la alta demanda de capacitación que tenía el INA.
Ante
esta situación la Dirección Regional Huetar Norte, a través de su director
regional, MBA. Luis Barrientos Camacho,
empezó a realizar gestiones ante las diferentes autoridades del INA,
a fin de adquirir un terreno para construir nuevas instalaciones, en la
cual se pudieran ubicar las bodegas regionales, así como talleres y aulas
para satisfacer las necesidades de capacitación.
Gracias
al apoyo de la Junta Directiva del INA,
se logró adquirir en el año 2000 un terreno de 4 hectáreas en La
Marina de San Carlos, en el cual se construiría la nueva Sede Regional el
INA.
Ese
mismo año la Dirección Regional Huetar Norte presenta un ambicioso proyecto
de construcción de la nueva sede regional. En primera instancia se solicita
recortar el proyecto, pero luego, gracias al apoyo de la Junta directiva
del INA, se procede a aprobar la propuesta integral presentada por la
Dirección Regional. Esta propuesta consistía en la construcción de
aproximadamente 9,000 metros cuadrados de construcción y se dividirá en tres grandes áreas: El
Centro Regional Huetar Norte, La Dirección Regional Huetar Norte y las
áreas de servicio al estudiante y usuarios, dando énfasis a nuevos talleres
orientados a áreas tecnológicas, aprovechando un proyecto de equipamiento
regional y la propuesta regional de Zona Económica Especial.
El
proyecto de construcción se inició en el año 2002, pero luego la empresa
constructora asignada inicialmente abandonó la obra. Para el año 2004, ante
gestiones realizadas por el señor Gerente General don Ricardo Arroyo y el
presidente Ejecutivo, don Roger Carvajal, se logró readjudicar la obra a la
empresa VAnderlat y Jiménez, finalizándose la construcción de las nuevas
instalaciones en abril del 2005.
El
19 de mayo del 2005 se inauguró estas importantes instalaciones para el
desarrollo regional como parte de la celebración del 40 aniversario del
INA. Dicha inauguración estuvo a
cargo del señor Presidente de la República, don Abel Pacheco de la
Espriella.
Para
ese mismo año se logró la aprobación de un proyecto de equipamiento con la
Agencia de Cooperación Coreana, KOICA, mediante el cual se equipó los
talleres de automotriz, laboratorios de cómputo y mantenimiento de
computadoras.
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